viernes, septiembre 19, 2008

Me hubiera ido a Madrid.

Pues sí.
Me había montado una fantástica película. Tu y yo viviendo en Malasaña.
Iba a empezar de nuevo, contigo al lado.
Pero como todas las películas dentro de mi cabeza, no se cumplirá.

Estuve obsesionado.

Ahora no sé porqué, pero estás difusa.
Recuerdo esos enormes ojos. Buff, de 10.000 colores.
Recuerdo el sabor de esos labios tan finos. Y de su vello.
Y el tacto de la pedrería del vestido. Aún me duelen los dedos.
Y esos fantásticos pechos que aparecieron tras aparecer con mi chaqueta.
Y como fuiste desapareciendo por la Gran Vía, hasta confundirte con el jardín interior.


Ahora no sé si te reconocería por la calle.
Y me jode.

Pero me hubiera ido a Madrid.